
La historia de los
tortellinis es
curiosísima.
Dícese que hace años había un señor italiano que se llamaba
Alfred que estaba muy triste porque ya no tenía cosquillas. Tenía trabajo, una novia que le correspondía, vuelos gratis a cualquier sitio del mundo porque su hermano era piloto de la
Wefslans, pase vitalicio del Museo de Cera y no vivía feliz porque
Tortello, su primo y enemigo, le robó sus cosquillas para que él y su novia Clarisa no disfrutasen de las cosquillas mutuas.
Tortello era muy malo y muy celoso.
Alfred, enfadado, decidió inventar una pasta con forma de ombligo -en honor a la zona del cuerpo donde tenía más cosquillas- y los rellenó con veneno en vez de con queso, ya me entiendes, para vengarse de
Tortello. Le envío la "nueva pasta" por MRW que le salió gratis porque eran familia y pesaba menos de 20 kilos y
Tortello se comió la pasta sin dejar ni gota.
Tortello murió de veneno y
Alfred dejó su trabajo molón y montó un restaurante italiano cuya especialidad eran los
tortellinis, también conocidos en el mundo entero como los ombligos de pasta.
La salsa lleva cebolla, pimiento rojo, berenjena y ajo. Una especie de pisto sin calabacín.
¡Un abrazo cocinillas! mañana horóscopo!