
Si algún día llegasen los extraterrestres con ánimo de abducir, les invitaría a casa y les ofrecería lo mejor que tengo para sacarles la tontería de la cabeza. Les sacaría unas olivas, un refresco para que flipasen con el gas y como colofón les serviría el plato que veis en la foto para que -aturdidos por el éxtasis producido por la sublime combinación de arroz, huevos y tomate- olvidasen la misión encomendada de liarla parda en el planeta Tierra.
¡Receta recomendada por la Asociacón Cultural de Chamberí!

